Soy tuya

Aumenta la temperatura, es el carácter…

Me encanta ser acariciado, la verdad. Contigo intuyo que se hace a veces distinto, como que tu piel ha madurado para ser mordida, comida, abrasada por dedos caprichosos metomentodos, falanges, falanginas, falangistas y falangetas.

Te acaricio la piel, voy a hacerte un masaje y me susurras… «Si lo estás deseando…»
Una sonrisa de oreja a oreja nos invade a ambos, vemos como te emponderas en Un Minuto. Tu cuerpo se yergue, se erige. El mío se estremece. Tus músculos se tensan durante un breve lapso de tiempo; tratas infusamente de inmovilizarme, como si de una exhibición de tu poder se tratara. Quieres cabalgarme dices, para desde «otra perspectiva» ver el horizonte…. nos descojonamos a la vez.

Te deja tu inclinación natural al descubierto; te toca una cuerda y sientes la atracción de dejar que te posea, que se atreva a enrollarse alrededor de ti y si lo consigue, ella misma tendrá cogido el premio y será entonces cuando te hablaré a través de ella. si tiro hacía abajo al atraerte, dejo que te acerques; si tiro hacía arriba, estoy enfadado.

Pero ahora dominas y no sabes cuanto, quizás otro Minuto.. para tomar aire. Pronto ves perder el control; oyes como sarcástica y dulcemente te pido….. que no te pido, te mando, que no te mando,…. te ruego,…. que me susurres «soy tuya», con cara de «que lo haces muy bien»… jejejeje

Boom, Te das por vencida, es mejor no pensar; desinhibirse, des inmiscuirse, obedecer sin responsabilidad alguna. . dejarlo todo en mis manos, sentirte liberada…

Además sabes que a la larga te cuesta más rebelarte que ceder la posesión, y ya se te nota en la mirada. verlo es lo que más me pone. Ver como te gusta pero haces como te resignas, mientras inevitablemente haces muecas de que algo te jode. No por obedecer, sino por que no sabes cuando, como y de que manera lo haces. Estás cachonda todo el día, porque sabes que mi iniciativa rebosa de plenitud. Te resignas y humedeces; te haces mansa, mi perra, mi esclava, mi puta.

Te adueñas del aceite y me obligas a recibir placer. Deseas entregarte. Sabes que tu sexo se humedece cuando hay constancia de sometimiento. Subo para tu sorpresa y alegría los pies al sofá. Te excita masajearme pero mucho más meterte mis dedos en tu boca, mientras no dejo de mirarte. Cada día te hago más cerda y te gusta. Mis dedos de los pies son para tu gozo más penes a los que chupar adorar, lamer, mamar, hacer gozar, hacer sentir, besar, lubricar, mojar, ovacionar y homenajear con tu lengua.

Te acuerdas del anuncio… «Pies pequeños, pies de risa, pies enanos, pies con prisa, pero HAY un piéeeee, que es mucho piéeeeee, es Félix pieeeee, ñam, ñam ñam ñam,,, ñam, ñam ñam ñam,,,»

 

Sí estrella, ya los empiezas a morder; te rindes a mis pies.

Jamás imaginaste saber que mañana superarás tu grosería, Serás más guarra que lo que lo has sido hoy. Reafirmar ese propósito te pone tan sumisa, estrella, que oleadas de efluvios, provenientes de tu mojado sexo, inundan de humano néctar todo el sofá.

Te esfuerzas en chupar en plan lascivo y animal, mientras yo me divierto al llamarte cerda en silencio, a través de la mirada, sin perdértela. Me gusta seguir esa mirada de esclava, de perrita fiel, de geisha. Sin desearlo al principio, repites constantemente la frase que te obligo a decir… «soy tuya». Es entonces cuando recuerdas el Muro:

– Nadie en el mundo, estrella, tiene tantas razones como tú, para correrse al decir… «soy tuya» 😎

Booom, te supera, entonces coges de repente mi pie y te lo metes con fuerza en tu sexo, a piñón y te corres. Te estremeces. Te haces fuente y manantial, te haces volcán, cascada; te haces lluvia, te haces mía.