El Punchacico

¡Güelta a las andadas!
¡Güelta a las glarimas y a los suspiricos!
¡Siempre lloriqueando como una malena, con los ojos cachos y medio escondido, como el que tié miedo de que le castiguen por algún delito.

¡Mentira me paice que sea hijo mío!… ¿No te da güervenza tener a estas horas, diez años cumplidos, y pasate la vida llorando lo mesmo que un crío? ¡Aspera una miaja, que no tendras frío! Ahura estás principiando el camino.

Mirá que acobardarse porque esta hace días con un panadizo en el dedo pulgar y a puncháselo va a venir esta tarde el medíco! ¿Que se te figura? ¿que tó en este mundo, se reduce a blincar por los riscos? ¿a buscar pajáros? ¿a dormir en la era o a correr por la parva en el trillo? ¡aspera una miaja, que no tendrás frío! ahura estás aprendiendo a ser hombre, ahura estás principiando el camino.. y ¡ay de ti! si al andar por el mundo te falta el anímo.

Si ahura te acobardas por un punchacico ¿Qué harás cuando tengas blanca la cabeza, negro el pensamiento y el cuello tullido por las privaciones, por los desengaños, por las amarguras y por los martirios?
¿Que harás cuando al tiempo de coger la jada.. te se queden los brazos dormidos, y al rezar.. te se olviden los rezos que en la escuela aprendistes de chico? ¿Qué harás cuando veas en los campos relucir los trigos… y al día siguiente los encuentres tronchaus y tendidos… en los mismos surcos que abrieron tus manos y que en un menuto destruyó el granizo? ¿Qué harás cuando veas que a ese gusanico que dentro del pecho llevamos metido, va el tiempo robándole, toas sus esperanzas y tós sus cariños?

¡Miá que acobardarse, por un punchacico!
Hay que ser valiente. Pa vivir en el mundo es preciso golverse de piedra, como aquel castillo que en lo alto del monte premanece insensible en su sitio, sin que le amilanen ni el aire, ni el agua, ni el calor, ni el frío, !Hay que ser de piedra, pa las amarguras y pa los martirios!

No te asuste el morir. Cuando güelves de la sierra sudado y rendido, con un fajo de leña a la espalda.. ¿no te da gustico dejar en el suelo la carga que llevas.. y acostao a la sombra de un pino, con los ojos clavaos en el cielo, quedáte dormido? ..Pues esa es la muerte hijo mío, un descanso en metá del camíno; una siestecica que nos echamos los hombres, cuando nos sentimos cansados de la vida.. pa despertar luego, con mayores fuerzas y mayores bríos allá arriba, ande están esperándonos tós los que se fueron, tós los que quisimos.

Yo… no hi llorau, nunca.. ¡Nunca!.. y he vestido a tu madre muerta.. y a tus hermanicos.. pa no golver nunca.. camino de Africa dende esa ventana partir los hi visto. Y estoy viejo.. y probe.. y la fiebre me tié consumido y ya ves!.. sin glarimas ni llantos ni quejas, a sufrir y a luchar me resino, ¡y aún devanto los ojos al cielo, pa dar gracias a Dios, que ha querido dejáme con vida, pa hacer de tí un hombre valeroso.. y digno!

¡Basta de glarímas!.. ¡Basta de suspiros!.. ¡Devanta esos ojos, que el mirar al suelo no es de hombres enteros, sino de vencidos! No te asustes, ni tiembles, ni llores, aunque te ábra en canal el medíco. Eso es poca cosa pa lo que te espera… ¡ahura estás.. principiando el camino!

Mentira me paice que sea hijo mío.. ¡Miá que acobardarse.. por un punchacico!.

Alberto Casañal Shackery
Rescatado, Es.Fe. 17/05/18