¿Que es el amor?

Luis de Góngora y Argote, le preguntó a su amigo Joaquín Dicenta, autor teatral de «Juan José» (2a obra T.E.), delante de la Reina Isabel II para pincharle, que qué era para él, el amor, además acudió a la fiesta con una banda con reales cosidos y la frase «Son mis amores Reales» por su amor silenciado hacía su Reina. Y ésto le contestó:

 

¿Que es amor?

Oí mil veces de vos, que es Dios tan indescifrable, que por más que de él se hable, nadie dirá lo que es Dios. Pero amor ¿Qué es Amor?…Pues…una palabra no expresada, el misterio, … el todo…la nada… El amor es lo que es. Todo lo es por amor y sin amor nada fuera; ni el mismo Dios existiera, tengo a tiempo ese temor.

Coged una flor, dejadla sin planta que la encadene, el tallo que la sostiene quitad también, arrancadle la corola; desnudadla, como si una mujer fuera.
Dejadla sin una sola de las hojas que vistiera. Con todo detenimiento, el gineceo rasgad, de él, el polen tomad y después, echadlo al viento. Si hay algo de la flor que en vuestra mano se quede, ¿quién sabe si eso pudiere ser, el perfume del amor?… ¿El aroma? No; el aroma es material y el perfume espiritual, aunque a veces lo otro toma. Ese perfume coged, metedlo en un recipiente luminoso y transparente y haciendo el vacío, ved si en él alguna esencia ha dejado. Entonces, Tal vez habréis hallado el verdadero aroma del amor.

Coged un fino puñal, y rasgándome la piel, enterradlo todo él en esta carne mortal. En precipitada huida, la sangre veréis que brota,… cuando la última gota se descuelgue de la herida, con la sabía precaución de un mimoso cirujano, pasad por ella la mano y sacadme el corazón. Abridlo, buscad en él; ved lo que en su fondo habita; y si en él algo palpita, Llevádselo a Doña Isabel. Fuera este el presente mejor, que en el mundo recibiera porque quién sabe si aquello pudiera ser el alma del amor.

Tomad alas. Con vuelo de águila caudal que sube, remontaos hasta la última nube. cruzad el cielo, Dejad atrás a los astros, apartad constelaciones, Ascended a las regiones donde no existe rastro de lo creado, Donde los soles no alumbran, ni los perfumes encumbran, ni el sonido ha de llegar… Y cuando os halléis sumido donde la nada se sume, Si escucháis algún sonido, si oléis algún perfume o si veis algún resplandor,… Rezad, rezad e hincad la rodilla, Porque si algo huele, suena o brilla, eso es, Don Luis, el amor. Eso es Dios, puesto que vos a decírmelo venís, vos mismo afirmáis Don Luis, que amor es el mismo Dios. Dejadme por tanto en calma, siendo ello Dios, No quisiera arrancarme esto que llevo metido dentro del alma.

Joaquín Dicenta